Repasaba
con atención
los caminos que se abrían sobre su barriga:
ni las olas llegaban al puerto con tanto alivio.
Si su barriga fuese un mar
sería vasto y seguro.
Pero no tengo ninguna certeza,
repito,
sólo conjeturo sobre su cuerpo
porque cada vez que suspira
siento que vale la pena
recordar todos sus nacimientos
y reconocer aquellas muertes
que aún lo mantienen vivo.
Confieso que sus suspiros
me inquietan un poco.
Trato de vigilar sus ojos
como si olvidara
que para eso
inevitablemente tengo que usar los míos.
Hay algo de pasado pendiente en ellos,
como en los cambios de marea
o el espacio entre nuestras caras.
Tal vez por eso
ya no me cuestiono
que utilicemos nuestros ojos
para reemplazar las palabras.
A veces somos
así de injustos
con nuestras propias palabras.
repito,
sólo conjeturo sobre su cuerpo
porque cada vez que suspira
siento que vale la pena
recordar todos sus nacimientos
y reconocer aquellas muertes
que aún lo mantienen vivo.
Confieso que sus suspiros
me inquietan un poco.
Trato de vigilar sus ojos
como si olvidara
que para eso
inevitablemente tengo que usar los míos.
Hay algo de pasado pendiente en ellos,
como en los cambios de marea
o el espacio entre nuestras caras.
Tal vez por eso
ya no me cuestiono
que utilicemos nuestros ojos
para reemplazar las palabras.
A veces somos
así de injustos
con nuestras propias palabras.

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