recorría mis piernas
con las manos más tristes de Montevideo
de a momentos las aplanaba
explorando entre secuencias de reposos y golpeteos
direcciones
esquinas
y velocidades varias
algunas menos amables
a mis piernas yo las envolvía con torpeza
en un gesto caprichoso de desesperación por entumecer
deseaba entumecer
entera y redonda,
desapercibida
entre ruido blanco
y cuerpos que mecen
aprendidos de capital
cuerpos despiernados
deseaba convertir hacia sensaciones ingenuas
como cosquilleos
soplidos
o besos demorados
al menos para cuando la memoria
aún supurase
curiosa de desvelo
todo aquello que pasa
entre el suspiro y la repetición
