decía ser el hombre delgado
que jamás flaquearía
no he podido dejar de repetirlo en mi cabeza
no suena tan encantador
aunque tampoco lo hace ninguna otra afirmación
acompañada de la palabra "jamás"
de hecho
habría pensado lo mismo sobre cualquier otra certeza
a pedro yo ya lo había visto morir muchas veces
a diferencia de mí
no tenía compromiso alguno con
cualquier otro pedro
que le hubiese antecedido
la última vez que lo ví
fue saltando en paracaídas
en las hojas de un libro viejo;
dejando caer las llaves de su casa
¡las llaves de su casa!
sí, como si su casa
en vez de estar en todas partes
no estuviese en ningún lado
y yo
sin casa
ni casada
que lo entiendo que aún flaqueo,
pido perdón todo el tiempo,
y me dedico a hilar palabras
para atarlas a las piedras:
aún trato de asimilar toda esa soltura
ah
que alivio
que me genera
arquear la espalda
al compás del viento
y sus cambios de dirección e intensidad
que bonita esta tarde insatisfecha
y el deseo de ver morir
toda esta cordura
por suerte
y por error
aún bailamos
entre hojas amarillentas
llenas de balbuceos
de viejos inseguros y conservadores
tal vez aún flaquee
pero enojada
y
así de terca y todo
muero varias veces al día
para
de noche
volver a parirme
sin maternar a nadie
y partir hacia ningún lado
y partir
de una pedrada
alguna ventana
que nunca alojó vida
o que
de hacerlo
alojó vida sin muerte
recordá
que la tele te puede matar
y vos podés matar a través de la tele
y la vida parecería tener que ver con algo de eso
