y deje pasar sus primeras brisas
asomaré mis manos al pecho,
apagaré por segundos ojos y oídos,
y, a espaldas de la luna,
estremeceré bajo la mirada
de la noche mas honda
cuando enternezca el verano,
ya sorda,
ya ciega,
un soliloquio
verde aterciopelado
sonará por lo bajo
y hablará por mi
mientras mi cuerpo agite
los días que quedan
//
soy el caudal
de un río muy profundo
de corriente tranquila
que desemboca con entusiasmo
en el océano Atlántico
año a año
excelentes nadadores
de largos y opulentos brazos
agitan mis aguas
con nado mariposa
de un lado
vive un pueblo de pescadores,
hombres de vida nocturna
que viven sin llorar nunca en su vida
y descansan durante el día
del otro lado
coloridas casas de balneario
con paredes descascaradas
reciben huéspedes
que aproximan a la orilla
barcas alquiladas nombradas como las flores
Azucena y Narciso,
a veces remadas por niños
flotan sobre mis aguas
mientras imaginan poderosas hazañas
y personajes de otros tiempos
disfruto ser una silenciosa observadora
de la intemperie y la imaginación

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