ahí te colaste
entre el pecho y las costillas
como el ácido albedo
como el frío entre viejas ventanas
como la aguja
en el cuero
de un
cinturón
yo ya no sé como pedirtelo
posta
pero por lo pronto
las tardes
pueden llegar a ser más amables en tus manos
que refrenar el desorden de tus caricias
y buscar miradas perplejas
yo ya estoy
todita pa todos lados
la luna
no hace más
que realzarlo todo
incluyendo este estallido, ¿sabés?
este estallido sencillo y etéreo
que sube por el albedo
que permite,
con mucho esfuerzo,
que mi piel aún
no se haya desprendido
bajo la luz de esta luna
como cada vez que te colás

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