el ocaso,
y otras bellas demostraciones
de nuestras vidas estriadas
veo todo eso en tu cara
llegás,
morís,
te descalzás
y suspirás:
todas tus pequeñas muertes
veo granitos de arena
que forman dunas,
desiertos
imprevistos
e inconmensurables
tu cara
un suspiro despierto y triste,
bello,
lleno de pliegues
que forman muecas
y dibujan gestos
que burlan el tiempo
un suspiro bello y nómade,
abrasador
un abrazo,
un parto,
una guerra,
una mujer
veo todo eso en tu cara,
por eso me sonrojo
me gusta no saber nada
desconocer
entre ventanas traspiradas
vivir
de la incertidumbre
entre nuestras pequeñas muertes
tal vez de un suspiro
vacío de nostalgia
en una vida
ausente de temporalidad
y sólo así viviría sin culpa,
por eso me sonrojo
y también me enojo (un poco)
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