somos cuerpos ebrios
de pensamientos ofuscados
buscando sobriedad en camisas,
zapatos de tacón y after office
somos desempleados,
caminando por 18
en busca de cobijo
entre rutinas ajenas,
aún cuando nunca,
nunca,
aspiramos ser grises
somos desquiciados
de recurrencias ponzoñosas
y ocurrencias lejanas,
regidos por tiempos incompletos
e ideas casi suicidas
evitando ser otro deseo frustrado
y cuando la noche se asoma,
aún nos reconocemos
en el trayecto que hacen nuestras sombras
al ritmo en que el sol recorre
las peatonales de Ciudad Vieja
y ya nos saludamos con una sonrisa,
como si de nada hubiese servido
alcanzar la sobriedad del vado
del agua tibia y dudosa
del complejo de Edipo
de la Constitución
al fin y al cabo compartimos
ser cuerpos de pasos ebrios
admirando,
en la misma medida,
rotondas
y casualidades
cuerpos ebrios,
con manos ebrias,
esbozando el desierto

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