por segundos
amaba y ardía
barría el cardumen de su cuello
o más bien lo invadía
agitabamos un mar poluto
con las esquinas de nuestras esquinas
yo, extraña,
acariciaba trayectos oníricos
con el detalle y la violencia
de un cuerpo astillado
¿qué era morar
sino pertenecer a la caída?
¿que era morar
sino disponer la respiración,
o más bien evitarla?
¿que era morar sino abrazar las piernas
y sostenerlas con la fuerza de la memoria?
¿estás bien?
esta vez
asqueaba y reía
eran ese minuto de retraso
y la posición redonda e infantil
acudiendo al recuerdo pobremente
era la falta de gracia y de belleza
en un silencio que
más bien
parecía torpe,
y lo era,
aún cuando no dejaba de ser bello
yo acogía los pliegues de su ropa
de las sábanas
del tiempo
mientras que su cuello se escurría
rápido
tan rápido
que la siguiente vez que lo mire a los ojos
bastaba con tantear brevemente
para entender que nos estabamos resquebrajabando
y está bien
así dormíamos
así nos desvestíamos
así de distantes
hacíamos todo
menos mirar a los ojos
distancia o derrame
ya que no fue
solamente
hacer mediar la herida
sino también escuchar
para bosquejar un borde
y saber perderlo
ni vasijas ni origami
pero trabajo de artesane al fin

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