verla morir era hermoso,
un tumulto abría su cuerpo,
como una ola,
como una utopía
asomando piel con gusto a poco
verla morir
era vida a punto de estallar,
algo así como ver la tierra resquebrajarse bajo el sol,
así lucían sus texturas
el sudor perfilaba su rostro,
su cara perfilaba el concreto
de una calle cortada
y las luces enloquecían
contra cualquier tipo de conservadurismo
las luces enaltecían un hallazgo
escurrían los excesos
sólo para hacerlos reaparecer en un tintineo
exaltación de la memoria
máquina de guerra
tan inadecuado
que verla recalentarse y morir
era aprender a posar ojos furiosos
contra el cadáver de una ciudad
y revolver algo tan viscoso como la vida
es que verla morir tenía gusto a vida, absolutamente
era, en algún punto
escoger la ternura
era hacer simple
que aún se muere para vivir
como los bostezos
y la discontinuidad de las calles
como las palabras
0 gente ha comentado:
Publicar un comentario