I.
Duerme,
danza al pie de los espejos,
se retuerce,
hipnótica,
bajo mi aliento.
Golpea contra los vientos ásperos
Y yo estoy frente a la luz
todas las mañanas
entre voces resinosas,
viendo cómo pasa los dedos por la memoria.
II.
por allí,
más o menos en las entrañas
supiste que eran versos
continuidad despierta,
deseo incorpóreo,
desvelo caduco,
una herida...
Hoy
y no mañana
cuerpo musical
III.
Un ligero temblor
entrelaza lo invisible
adelanta lo poético tejido entre las hojas.
Ya no recuerdo la voz de anuladas horas,
desgarro el viento
en una carcajada sonora,
serena y hermosa
al fin desprendida
e inefable.

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